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Cuando una pieza te llama...

by Enrique Arizmendi |

Creo que todos lo hemos experimentado alguna vez. Usted entra a la tienda por curiosidad, quizá esté buscando algún regalo, quizá es su primera vez visitando, y cada pieza de joyería es una experiencia nueva, pero una en particular ha cautivado su atención.

Es como si sus ojos fueran guiados hacia la pieza, como si le estuviera llamando. Es la primera vez que se conocen y es amor a primera vista.

Quizá esa pieza es un anillo. Quizá es un dije o un par de aretes. Quizá es otra cosa distinta, pero tiene su nombre. Está hecha para usted.

Es una tomada de pelo, estarán pensando algunos, que me lo estoy inventando. Pero es algo que he visto con mis propios ojos, algo que he sentido personalmente.

Hay un cierto aire de ensueño cuando los clientes se prueban su pieza elegida. Su cara se ilumina cuando deciden llevárselo, o cuando su acompañante decide regalárselo espontáneamente. Es realmente incomparable.

He visto parejas entrar, la esposa o la novia se enamora de una pieza, pero decide no llevárselo y se van. Minutos después el esposo o novio entra corriendo para pedir la pieza que le había gustado a ella como regalo sorpresa, y la alegría en su cara no es menos valiosa.

Y claro está que sucede lo contrario, cuando la persona no se lleva su pieza escogida, y cuando vuelven por ella, ya no está.

Exhibidor de 6 dedos para anillos, con énfasis en el dedo con el anillo faltante, con un sticker de carita llorando.

Es cierto que nuestras perlas no son una necesidad básica, pero si le gusta, lo quiere, y le alcanza, ¿no cree que se merece un poco de esa felicidad duradera?


Eso es todo por ahora,

B. Arizmendi

 

Esta entrada fue parte del boletín de Enero 2026. Si le interesa recibir novedades y noticias como esta antes que nadie, considere suscribirse al boletín.

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